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Llega el
momento de la trilla. Hasta aquí ¡cuántas
tareas! ¡qué duras!
Primero se
alza, se bina, se prepara la tierra. Allá por octubre
se siembra y luego se arica para quitar malas hierbas.
En junio se siega. El día de San Pedro, se parte la
era. Ya puede empezar la acarrea. Carros cargados de
haces van llegando a las eras. Se van alzando gigantes
rolleros. Sus únicas sombras cobijan descanso y
botijos de agua fresca. Se arrama formando las parvas.
Las parejas de burros, mulos y antes de vacas y bueyes
giran y giran arrastrando los trillos guiados por
mayores y niños. Se torna la parva para que el trillo
triture las pajas. Al final, perpendicular al viento,
un buen pelle se forma. “Briendos” y palas
espolvorean al aire separando grano de paja. Y se
criba y se forma el muelo y, llenando las medias, el
grano se ensaca. Se cargan los carros y se lleva a
casa. Al final corresponde una buena merienda con un
fresco gazpacho de pan y cebolla.
El desván guarda ahora trigo,
avena, cebada, centeno; guarda el sudor y el trabajo
de un año entero. |