Emilio Lorenzo
Criado, académico y catedrático de Linguística
inglesa y alemana, falleció ayer por la tarde en su
domicilio de Madrid a los 84 años, tras una breve e
incurable enfermedad que le fue diagnosticada hace
menos de un mes, según informaron fuentes familiares.
Lorenzo, que estuvo pendiente de sus trabajos académicos
hasta última hora, permaneció ingresado unos días
en la Clínica de Puerta de Hierro y el pasado jueves
fue enviado a su casa, donde murió acompañado de sus
hijos. Sus restos mortales fueron trasladados al
tanatorio de Tres Cantos, donde será incinerado hoy,
a las 20.00 horas.
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El
académico, el año pasado, en la tradicional
comida anual de la institución |
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Redacción -
Madrid.-
Emilio Lorenzo no pudo superar la enfermedad que
se le diagnóstico hace apenas un mes. Ayer por la tarde, a los
84 años, fallecía en su domicilio de Madrid. Hoy será
incinerado a las 20.00 horas en el tanatorio de la madrileña
localidad de Tres Cantos. Lorenzo, miembro de la Real Academia
Española y catedrático de Lingüística inglesa y alemana,
nació en Puerto Segura, Salamanca, en 1918. Obtuvo la
licenciatura en Filosofía y Letras por la Universidad de Madrid
y, posteriormente, amplió sus estudios en la Universidad de
Munich. En 1942 obtuvo el grado de doctor en Filología Moderna.
Catedrático de Instituto, en 1958 obtuvo la cátedra de Linguística
Germánica e Inglesa y, más tarde, la de Filología Moderna en
la Universidad Complutense de Madrid, en la que se dedicó a la
docencia hasta su jubilación, y en la que fundó, en 1960, y
dirigió hasta 1975 la revista «Filología Moderna».
Relación con la UIMP
Estuvo estrechamente vinculado
con la Universidad Menéndez Pelayo de Santander (UIMP), en la
que impartió enseñanzas de español para extranjeros y en la
que ingresó como profesor de prácticas y alcanzó el cargo de
vicerrector, en el que permaneció desde el año 1972 hasta
1980.
El 24 de enero de 1980 fue elegido miembro de la Real Academia
Española ¬donde perteneció a la Comisión de Gramática¬ en
sustitución del fallecido Tomás Navarro, para ocupar el sillón
«h» (minúscula) a propuesta de Carmen Conde, Gonzalo Torrente
Ballester y Emilio Alarcos. Tomo posesión del mismo el 22 de
noviembre de 1981, en un discurso en el que habló sobre las
presuntas dolencias y carencias de nuestro idioma.
Lorenzo era consciente de estas carencias, pero también defendía
vivamente la pervivencia de nuestro idioma frente a otros y su
evolución en el futuro. En un artículo incluido en el Anuario
Iberoamericano, en su edición de 1991, Lorenzo ya adelantó la
expansión del español en los albores del siglo XXI, cuando «el
censo de los humanos que tiene el español como lengua nativa
alcanzará los quinientos millones de personas». El número,
sin embargo, no era lo que más le importaba al académico, sino
la calidad. «Y calidad es, en este caso, la capacidad inventiva
y creadora de una comunidad de pueblos», decía
Es más, el académico estaba convencido de que el futuro del
español en un país como Estados Unidos no estaba amenazado de
muerte, y que el aplastante dominio del inglés no lograría
arrinconarlo. Aunque le preocupaba el uso del idioma en los
medios de comunicación. «Tienen que guiar por buen camino al
lector desorientado y perplejo, convenciéndole de que el
instrumento de comunicación que le brindan como modelo posee la
ventaja añadida de su uso potencial como medio expresivo por
los casi 350 millones de hispanohablantes», aseguraba el académico,
para quien la lengua «nunca está estancada, siempre está en
evolución, con continuos avances y retrocesos».
Reconocimientos
Lorenzo era miembro de la
Philological Society (desde 1950), y estaba en posesión de la
Medalla Goethe de Plata (1964) concedida por el Goethe Institut;
Chevalier des Palmes Académiques; y Gran Cruz del Mérito de la
República Federal de Alemania. Fue, además, presidente
honorario de la Asociación Española de Estudios
Angloamericanos, socio de honor de la Asociación Profesional
Española de Traductores e Intérpretes y colegial de honor del
Colegio de Doctores y Licenciados de Madrid.
Además de numerosos artículos publicados en revistas
especializadas, Emilio Lorenzo es autor de los libros: «El español
de hoy, lengua en ebullición»; «El español y otras lenguas»;
«Inglés, COU», de Anaya; «Ejercicios de Vocabulario»,
publicado por la UIMP; «Utrum lingua an loquentes»; «El
anglicismo en la España de hoy»; «Consideraciones de la
lengua coloquial»; y «El español en la encrucijada». También
había realizado traducciones de obras inglesas y alemanas, como
«El Cantar de los Nibelungos» y «Los viajes de Gulliver», de
Jonathan Swift y algunos manuales de español para extranjeros.
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