
El
maestro de lingüistas tenía 84 años y será incinerado
hoy en Madrid
El académico Emilio
Lorenzo Criado, impulsor de la Filología Moderna, falleció
ayer en Madrid a la edad de 84 años. Desde hace veinte
años era asiduo colaborador de ABC. Su último artículo
se publicó en enero. A las ocho de la tarde de hoy sus
restos serán trasladados al tanatorio de Tres Cantos
(Madrid) para ser incinerados.
ABC
MADRID. Emilio Lorenzo Criado (Puerto Segura, Salamanca,
1918), falleció a los 84 años tras una breve e incurable
enfermedad que le fue diagnosticada hace menos de un
mes, según fuentes familiares. Lorenzo obtuvo la
licenciatura en Filosofía y Letras por la Universidad de
Madrid y amplió sus estudios en Munich. En 1942 alcanzó
el grado de doctor en Filología Moderna.
Catedrático de Instituto, en 1958 obtuvo la cátedra de
Lingüística Germánica e Inglesa y, más tarde, la de
Filología Moderna en la Universidad Complutense.
Vinculado a la UIMP, fundó diversas revistas para la
defensa del español, su pasión. El 24 de enero de 1980
fue elegido miembro de la RAE para ocupar el sillón «h»
minúscula, a propuesta de Carmen Conde, Gonzalo Torrente
Ballester y Emilio Alarcos. Tomó posesión del mismo el
22 de noviembre de 1981. Era miembro de la Comisión de
Gramática.
Poseía
incontables distinciones por su gran labor y era miembro
de numerosas instituciones. Es autor de «El español de
hoy, lenguas en ebullición»; «El español y otras
lenguas»; «Inglés, COU», de Anaya; «Ejercicios de
Vocabulario», publicado por la UIMP; y «Utrum lingua an
loquentes».
Dolor
en el mundo académico
El director de la Real Academia Española, Víctor García
de la Concha, subrayó, bajo la impresión, que «era uno
de los académicos más activos. Hay una razón para ello
y es que fue un gran trabajador, promotor de la Filología,
director de los cursos de español para extranjeros de la
Complutense y la UIMP. Cuando lo eligieron académico
sufrió una meningitis que le dejó sordo.
Pese
a ello, vivió todos los años por y para la Academia. Se
podía contar con él para todo. Ahí estaba siempre, con
su enorme formación filológica; incluso llevó consigo
los papeles de la Academia en el momento de su
hospitalización.
Vamos
a echar de menos a este compañero asiduo, coetáneo de
Zamora Vicente y Cela, entregado al trabajo académico. Es
una gran pérdida. Se dejará sentir su ausencia».
Francisco Rodríguez Adrados señalaba: “Estoy muy
apenado porque lo conocí hace mucho tiempo en la Facultad
de Filosofía y Letras. Científicamente era un hombre muy
valioso que ha traducido al español textos de alemán
antiguo; escribió un libro sobre los anglicismos en español,
muy importante para la elaboración del Diccionario de la
Academia».
Ángel
Martín Municio expresaba: «Era un hombre que se hacía
querer. Le conocía desde la universidad; luego coincidí
de nuevo en la Academia. Fue un hombre que transformó su
defecto físico en bondad. Ha habido personas en la
Academia a las que la institución debe su prestigio; una
de ellas es Emilio Lorenzo, No vivía más que para los
problemas de la Academia».
Domingo
Ynduráin sentía una gran pena y tristeza: «Fue una
persona muy vital y entregada en cuerpo y alma. Lo conozco
desde que tenía trece años. Era esencial en todo».